George González creció en Cuba hablando sólo español. Pero tenía una ambición profesional que le obligaba a aprender inglés. 

"Tengo un primo que es intérprete", dijo. "Vino a Cuba varias veces y me explicaba su trabajo. Y yo decía: 'Vaya, eso significa que él es el conducto de comunicación entre el médico y el paciente'. Y yo dije: 'Primo, eso suena increíble. Me gustaría hacer eso cuando llegue a los Estados Unidos'". 

Pero primero él tenía que aprender inglés. Y luego él tenía que aprender el léxico médico. 

Cuando llegó a los Estados Unidos en 2012, empezó a trabajar en otro hospital de Winston-Salem como empleado de limpieza. Era una forma de entrar en el campo que había elegido.

También empezó a trabajar en el YMCA. González había sido entrenador de natación del equipo nacional de Cuba, y empezó a entrenar y a hacer de salvavidas en el YMCA y a aprender inglés allí también. "Mi instructor (de inglés) me enseñó mucho", dijo. "Me dijo que tenía que aprender no sólo el idioma, sino también la cultura. Me dijo que cuando su inglés mejore, me daría luz verde para empezar a hacer el examen de intérpretes. ” 

González se matriculó en el Forsyth Tech Community College y se incorporó Novant Health Forsyth Medical Center  como intérprete en 2016.

El trabajo se ha convertido en algo más de lo que imaginaba cuando era un adolescente en Cuba. En 2019, Novant Health amplió las responsabilidades de los 19 embajadores culturales de español/ intérpretes médicos (12 en Winston-Salem/Salisbury y 7* en Charlotte) y les dio un nuevo título de trabajo, también- embajadores culturales. Hacen más que interpretar; son defensores de los pacientes. 

Con el apoyo de una beca de tres años por parte del Duke Endowment y $195,000 el programa de embajadores culturales ayuda a garantizar que los pacientes de habla hispana entiendan su condición y el tratamiento que se les recomienda. 

Es un trabajo esencial, teniendo en cuenta el tamaño de la población hispana en los Estados Unidos. El número de hispanos que viven aquí superó los 60 millones en 2019, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos Casi el 9% de la población estadounidense habla -y comprende- inglés "menos que bien". " Eso es más de 20 millones de personas. 

Para ayudar a esa población en rápido crecimiento, Novant Health también publica Noticias de salud para latinos, un recurso de salud en español similar a Healthy Headlines pero adaptado a las necesidades de esa comunidad. Los pacientes también pueden encontrar médicos de Novant Health que hablen español haciendo clic aquí.

Becky Swaringen Allman, supervisora de embajadores culturales de los centros médicos de Rowan y Novant Health Forsyth, y su equipo están trabajando para aprender otras culturas como el árabe, el vietnamita, el urdu y el afrikáans, entre otras. González está estudiando mandarín para poder comunicarse con los pacientes de habla hispana y china. "Además de los embajadores culturales de habla hispana, Novant Health ofrece interpretación por vídeo y/o telefónica en más de 200 idiomas y dialectos a través de empresas con las que tenemos contratos", dijo Allman.

Entender lo que no se dice

"Ser embajador cultural le permite ir mucho más allá de ser un intérprete", explica González. "Hacemos algo más que escuchar lo que dice el paciente. Tenemos que enfocarnos en la expresión facial del paciente. Un paciente puede decirnos que lo entiende, pero en su cara puedo ver que está confundido. Tengo que decir [hace un gesto de tiempo de espera]: 'Disculpe, doctor. Lo siento; está diciendo que sí. Pero creo que no está entendiendo. ¿Puede utilizar otras palabras, o dibujar un diagrama en la pizarra?".

Los embajadores van más allá para asegurarse de que los pacientes entienden- y son entendidos. Esto requiere algo más que ser bilingüe. "Si uno no tiene compasión, no tiene cabida", dice Allman.

González y los demás embajadores culturales no saben de un día para otro en qué parte del hospital van a trabajar. Van donde se les necesita y pueden estar en varias áreas diferentes -desde oncología radioterápica hasta la sala de emergencias- a lo largo de su turno. Cada disciplina, cada departamento, tiene su propio vocabulario, y los embajadores culturales tienen que conocerlo todo.

¿Busca un médico que hable español? Es fácil.

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Trabajo de amor

González, uno de los dos hombres del equipo, es enviado a veces a los partos. 

Es posible que una madre primeriza -que también es nueva en los Estados Unidos- no conozca los beneficios que la leche materna tiene para su bebé. También es posible que necesite que le enseñen cómo hacerlo. 

"Muchas señoras hispanas -por lo que he observado- cuando dan a luz, puede que no sepan nada del calostro. "(Es la primera secreción de las glándulas mamarias después del parto).  

A veces, la mujer que da a luz está completamente sola en el hospital- e incluso tal vez puede estar sola en este país. Puede que el padre ya no forme parte de su vida. "Intervenimos y decimos: 'Hoy seré su hermana. Estoy aquí para usted'". dijo Allman. "Preguntaremos qué podemos hacer. Tal vez sea sostener su mano durante el parto. Tal vez sea tomar una cámara y sacar la primera foto de la madre y el bebé en contacto. Estamos ahí para hacer lo que necesiten".

En todo el hospital, él está ahí para ayudar. "No sé qué haría sin George y los demás intérpretes", dijo la paciente Modesta Issac Delgado, de 68 años. "Para nosotros, los latinos que hablamos español, tener a alguien que nos interprete es lo mejor que nos puede pasar. George es genial para levantarme el ánimo".

Las alegrías y las penas

Los embajadores culturales están presentes en los nacimientos, pero también pueden estarlo en los cuidados al final de la vida, también. "Dar noticias duras- es la parte más difícil de este trabajo", dice González. "Y tenemos tantos pacientes queridos a los que amamos. Tenemos que estar preparados, no sólo con el vocabulario adecuado, sino para implicarnos emocionalmente". ” 

"Nuestro equipo tiene que saber mucho más que el idioma del paciente", dijo Allman. "Tenemos que entender su cultura y, a veces, tenemos que entender sus creencias culturales en torno a la muerte".

Se encuentran con muchos pacientes que no tienen seguro ni médico de cabecera. "Tenemos que conocer muchos recursos aquí en la comunidad", dijo González. "Tenemos que preguntar a los pacientes si conocen estos recursos y luego conectarlos cuando sea necesario. Si no tienen ya un médico de atención primaria, podemos ayudarlos a encontrar uno que hable español. Cuando dicen: 'Voy a ese médico', es un gran alivio para nosotros". 

Los embajadores buscan necesidades que van más allá de la salud física del paciente. "Damos referidos a clínicas gratuitas, despensas de alimentos, refugios, ministerios de ropa", dijo Allman. "Tenemos una amplia red comunitaria que puede atender una gran variedad de necesidades".

"Nuestro equipo está aquí para atender, realmente, cualquier cosa que un paciente pueda necesitar", continuó. "Puede ser algo tan simple como conseguir un cargador de teléfono -o puede ser un objeto religioso-, pero si el personal no puede entender lo que un paciente está pidiendo, no puede ayudar". Por eso los embajadores visitan a los pacientes todos los días durante los tres turnos. Pasan por la habitación de todos los pacientes de habla hispana para preguntarles cómo se sienten y qué necesitan.

Es un trabajo emocional. Pero el equipo siempre está ahí para los demás. "Somos como una familia aquí", dice González. "Todos los días nos apoyamos unos a otros".